La risoterapia del Las Palmas-Barcelona…
¡Ay, Flick, Flick! Parece que necesita gafas de ver fútbol, porque todavía no se entera de que nuestro querido Dani Olmo está pidiendo pista a gritos. ¿Problemas físicos? ¿Una extraña alergia a ser titular? Sea cual sea la razón, el bueno de Olmo ha tenido menos minutos en el campo que un cameo en una peli de acción. Y mientras tanto, ahí va Fermín, que no tuvo la culpa pero pagó el pato en una primera parte que daba para siesta tardía.
El pobre Fermín salió del campo con la misma cara con la que yo me levanto un lunes por la mañana, mientras que Olmo entró al segundo tiempo como quien resucita de un largo invierno. Y ¡menuda entrada! Como si fuera un torero con el pase especial de Yamal, recortó al rival y la clavó. Ahí es cuando uno se pregunta: «Flick, ¿qué más necesitas para ponerlo de titular? ¿Un dibujito?»
Szczesny tiene sus luces y sombras. Le cuesta levantarse rápido, como si cada vez que cae al suelo se le escapara el bus de vuelta a casa. Pero, claro, salva más de una. Como aquella intervención mágica que evitó que Sandro se convirtiera en el villano del cuento. Por eso Flick le deja en el once; el polaco es como un buen amigo, a veces tarda, pero siempre está cuando más lo necesitas.
Y Lamine Yamal, que en la primera parte estaba más perdido que un pingüino en la playa. Pero ojo, en la segunda parte apareció con toda la magia que tiene guardada en los botines y dio ese pase de crack para el gol de Olmo. Si no puede entrar por la puerta, ¡aparecerá por la ventana!
Terminamos este sainete con el «festival del VAR» del minuto 82. Entre fuera de juego, mano por aquí y mano por allá, menos mal que el árbitro tenía un GPS, que si no…
Por cierto, el transformado Balde de este 2025 es digno de un especial de ‘Cazadores de Mitos’: al principio de temporada no daba una, y ahora es una gacela por su banda. Y sí, ya sabemos: el Barça sufrió como en cada capítulo de una telenovela en la primera parte, pero al final ganó. ¡Hasta el próximo episodio!