El reencuentro del crack canario con su gente…
A veces, la vida nos regala momentos tan dulces como una golosina en la dieta de un futbolista, y este fin de semana, Pedri vivió uno de esos instantes memorables. Ahí estaba el chaval de Tegueste, reuniendo sus recuerdos de la UD Las Palmas, su primer amor futbolístico, con su flamante presente en el Barcelona. Y es que cuando el canario toca la pelota, es como si tocara el corazón de ambas aficiones.
Los sueños de Pedri se dieron cita en el Estadio de Gran Canaria. Con el Barça ganando partidos y él demostrando su magia en el campo, uno podría pensar que Pedri necesita un GPS para navegar entre tanta emoción. Su partido fue tan espectacular que hasta su sombra le aplaudía. La gente de Las Palmas parecía estar en un concurso de aplausos, y cada ovación era un chute de energía para el joven jugador.
Pedri, con una sonrisa contagiosa y algún que otro brillo en los ojos, no podía dejar de agradecer tanto cariño, asegurando que seguiría animando a la UD desde la distancia, como un vecino ruidoso pero bienintencionado. Las semifinales de la Copa están en el horizonte, y Pedri está listo para enrolarse en otra odisea futbolera.
Incluso desde antes de aterrizar en Canarias, el afecto hacia Pedri fluía como si hubiera sacado la carta secreta de simpatía. Las muestras de cariño eran tan constantes que uno podría pensar que llevaba un cartel de «abrazos gratis». Con cada saludo, Pedri se internaba más en la noche mágica de Gran Canaria, y salió de allí como el ganador de un maratón de gratitud.
Desde su llegada a Las Palmas en 2018, Pedri ha cosechado aplausos y recuerdos, y aunque ahora vuela alto con el Barça, nunca olvida su tierra. Ya llevan 180 partidos juntos, y Pedri sigue siendo indispensable en el Barça, como ese ingrediente secreto en la receta de abuela. En definitiva, Pedri es la demostración de que los verdaderos campeones no solo ganan títulos, sino también corazones.