Iñigo Martínez sobre goles regalados y siestas…

¡Ay, Barcelona! Parece que los culés decidieron iniciar el partido contra el Atlético de Madrid con una siesta colectiva. Iñigo Martínez, el defensor que sabe de fútbol y de cabezas de almohada, admitió que el equipo salió más dormido que un gato al sol. Tras reactivar el modo despertador, el Barça mostró sus dotes de maestro futbolístico, asegurando que el partido bien podría haber terminado en un 6-2 de escándalo. Pero claro, hubo momentos de sonambulismo futbolístico en los que se regaló más balones que Papá Noel en Navidad.

«Nada de despertadores en el campo, chicos», parecía decir el buen Iñigo. Y es que, como todo insomníaco sabe, una pequeña cabezada puede salir cara. Al final de un sueño muy activo de goles y ocasiones, la recta final se convirtió en una pesadilla, dejando un 4-4 en el marcador que igualó la eliminatoria. Martínez confiesa que esos despistes han sido un jarro de agua fría, o quizás más bien una ducha completa.

Por otro lado, el joven mago Pedri también señaló que quizás podrían haber mantenido la línea defensiva un pelín más atrás. «Pero no es para dramatizar», afirma, convencido de que fueron muy superiores. Lo que queda claro es que, con el Atlético, basta un pestañeo para que se encuentren marcando.

El equipo barcelonés empezó con el pie izquierdo, pero logró coger el ritmo y ponerse por delante, demostrando que, aunque a veces olviden el despertador, la calidad la llevan en los genes. La sensación con la que se marchan no es del todo amarga, pero recomiendan encarecidamente cafeína para futuros partidos.

Queda todo aún abierto, como un libro que promete buenos capítulos en el partido de vuelta. Lo que está claro es que Barça y Atlético ofrecieron un espectáculo con ocho goles, permitiendo al público disfrutar de un auténtico festín futbolero digno de un guion de Hollywood.

Así que fans culés, no hay que volverse locos, al menos no más de lo habitual en estas lides. Queda mucho por delante, y Martínez promete que la lección ha sido aprendida: siempre mejor mantener los ojos bien abiertos en esos tramos finales. Porque si mientras el fútbol consiste en marcar, dormir se deja para después, preferiblemente en casa.