¿Defensa de videojuego en el Barça?…
En un emocionante partido de Copa que terminó en un sorprendente empate a cuatro entre el Barcelona y el Atlético de Madrid, el espectáculo fue tal que más de uno se quedó afónico de tanto gritar. Sin embargo, para los seguidores del Barça, tuvo un regusto más amargo que un café sin azúcar. Con un 4-2 en el marcador, los azulgranas se las prometían muy felices, pero los colchoneros no se dieron por vencidos y lograron igualar la balanza en los últimos instantes, dejando el suspenso servido para el partido de vuelta en Madrid.
Mientras los fans culés buscaban explicaciones con la misma desesperación con la que buscan el mando de la televisión, Flick, el sagaz entrenador de los azulgranas, estaba más atento que un gato tras un ratón. Observó que su equipo careció de la misma tranquilidad que un perro en una tienda de gatos y que, tal vez, los cambios realizados no fueron lo que necesitaba la escuadra para mantener a raya al Atlético.
Entre estos detalles, el nombre de Frenkie de Jong salió a colación. Aunque su contribución al ataque es más brillante que un escaparate navideño, el míster le ha dado un toque de atención sobre su desempeño en defensa. Más vale que Frenkie se ponga las pilas si quiere evitar que sus oídos sigan zumbando de tanto consejo.
En uno de los goles del Atleti, mientras De Jong parecía estar echándose una siesta mental, Julián Álvarez aprovechó para marear a todo el mundo, dejando a Griezmann libre para definir como si estuvieran jugando en el parque de su barrio. Ay, Frenkie, que hasta una tortuga con patines te alcanza.
Por si eso fuera poco, el tercer gol fue un cursillo intensivo en «Cómo no frenar un ataque». Correa aterrizó en el área azulgrana con más libertad que un perro en una feria y lanzó un centro que pilló a De Jong tan fuera de posición que ni Google Maps pudo ayudarlo. Con razón Flick le ha pedido que mejores sus habilidades defensivas, ¡al menos para no hacer que Pedri se tire de los pelos!
Así que la misión es clara: Frenkie, deja de jugar en modo novato y pasa al modo leyenda en los próximos encuentros, que aquí no se juega por puntos de experiencia, sino por mantener el orgullo blaugrana en alto.