Cuando la liga se une al club de los madrugones …
Qué noche tan peculiar se viene en Montjuïc. Y no precisamente por las estrellas en el cielo, sino por un partido que parecía querer evitar hasta el balón de fútbol. Nadie está muy emocionado, y es que la razón es un recordatorio triste: el partido fue movido por la inesperada pérdida del querido doctor Carles Miñarro.
Entre distracciones emocionales y físicas, ambos equipos llegan arrastrando maletas del Duty Free de los aeropuertos. La fiebre de selecciones ha dejado a medio equipo culé con jet lag y necesidad urgente de café, pero no hay tregua. Se juegan el liderato del campeonato, ahí a codazos con el Real Madrid. Para animar las cosas, si es que se puede, Osasuna ya ha hecho de las suyas contra los azulgranas en una ocasión.
El entrenador alemán Hansi Flick, con cara de alguien que ha memorizado varias guías de supervivencia, mueve sus piezas. Entre unos lesionados, otros exhaustos y algunos que han aparecido milagrosamente, el puzle no tiene huecos. Mientras tanto, en Pamplona, Osasuna se aferra a cualquier encanto de la suerte disponible. El torneo, con su gusto teatral, promete un espectáculo curioso, con jugadores que probablemente preferirían estar disfrutando del sofá y la pizza. ¡Vamos a ver qué sale de este cóctel deportivo!