Deshojando la margarita del Metropolitano…

¡Oh, dulce afición colchonera! Parece que el Atlético de Madrid está llevando a cabo un estudio intensivo sobre cómo sobrevivir en el campo de batalla mientras todo el mundo alrededor hace carreras de fórmula 1. En plena Copa del Rey, los colchoneros han sacado la calculadora para medir la distancia al liderato y parece que han encontrado el número Pi repetidas veces. El debate arde más que el motor de un Seat Panda cuesta arriba: ¿Las derrotas son culpa de Simeone, de las estrellas alineadas o de que el perro del vecino ladraba mucho esa mañana?

Emilio Contreras parece tener un doctorado en Psicología Colchonera con su comentario: «Este equipo mejoró, amigos, pero veo más exigencia buscando WiFis gratis en el metro que en nuestra afición». Y es que parece que los atléticos se han especializado en cómo desatar un nudo gordiano añadiendo jugadores como Álvarez con la habilidad de un campeón de Sudoku. Su puntuación para el equipo este año: un cinco. Como cuando te esfuerzas por aprender el baile de Jerusalema y apenas logras mover los pies.

Simeone, el guía espiritual del Atlético, se enfrenta a una temporada digna de un cereales: «no table», según David Medina. Simeone sigue encontrando un hueco celestial entre los colosos Real Madrid y Barça, logrando que su equipo sea un grano de arena en una playa masiva, pero una arena fina y guijarrosa al fin y al cabo. Según Natalia Freire, no ganar nada es solo parte de tener un blog de viajes donde terminas en el sofá de casa viendo documentales de destinos exóticos. Nota final: Notable alto, siempre es mejor que nada.