Ficha técnica
La juventud del Barça parece que decidió poner a prueba la resistencia cardiovascular de sus aficionados, avanzando a octavos de la Youth League después de un partido digno de una película de acción. Así es, contra el Dinamo de Kiev, los chicos del Barcelona vivieron un drama futbolístico que solo se resolvió en una intensa tanda de penaltis, demostrando que hasta los más jóvenes tienen nervios de acero (o simplemente coraje juvenil).
El encuentro comenzó con el Dinamo queriendo sorprender y lo logró tan rápido que los culés aún no se habían terminado su bocadillo del minuto 5. A Jakirovic se le vio demasiado solo, como si los del Barcelona pensasen que era un fantasma, y no tardó en poner al Dinamo por delante en el minuto 6. Pero ni cinco minutos de angustia duraron, ya que Hugo Alba decidió que el empate a uno era mejor que seguir viendo caras de preocupación en la grada.
Ambos equipos jugaban al corre que te pillo con la pelota, pero el Dinamo parecía más avispado, al menos hasta que sus intentos de meter el segundo gol solo lograron despertar al león dormido. De todas maneras, nuestro amigo Jakirovic sí decidió repetir hazaña con otro gol de balón parado. Sin embargo, Quim Junyent, con más rechaces a su favor que un imán en una chatarrería, empató el partido antes del descanso.
En la segunda parte, ambos equipos decidieron ser algo más cautos, posiblemente conscientes de que ponía en juego no solo el resultado, sino también las ganas de kebab post-partido. El tiempo se diluyó en un empate 2-2 que mandó la historia a los penaltis. Ahí, Kochen se puso la capa de héroe y con una parada a Bakovic, selló el pase de los jóvenes culés a la siguiente ronda. Así, el Barcelona sigue su camino, aunque sus seguidores probablemente necesiten unas vacaciones después de semejante montaña rusa emocional.