¡Montjuïc se rinde al Barcelona y su pingüino mágico!…
El Barcelona y el Girona se enfrentaron en Montjuïc con el Barça como un guepardo persiguiendo a su presa. Con el mismo ritmo que un café triple expreso, el Barça quería mantenerse en la cima con más velocidad que una hoja cayendo en otoño. Lewandowski aspiraba a ser el Pichichi, como un pingüino con capa voladora, y vaya que lo logró. Suma 66 puntos y nueve ¡sí, nueve! Victories seguidas en LaLiga. ¡Tened cuidado, Real Madrid, porque este Barça no se detiene ni en un atasco!
Montjuïc se rendía, cual teatro romano, ante el gran Pedri, el gladiador del fútbol moderno. Nuestro internacional canario jugaba como si estuviera dando un concierto de rock, lanzando pases como si fueran púas de guitarra al viento. No es un jugador cualquiera, no. Es como una máquina expendedora de jugadas brillantes; ni una sola moneda se queda atascada en sus botas. Es puro arte destructor de defensas y de esquina a esquina Pedri regala magia cual mago de Hogwarts.
Y hablando de magia, Fermín, ese joven aspirante a hechicero, se marcó un partido de correr como si le persiguiera un dragón enfurecido. Con la pierna siempre lista como soldado en guardia, Fermín buscaba ese hueco para agitar la red al más puro estilo Indiana Jones. Lewandowski sumó con ayuda de nuestro joven héroe. Y ojo, Gavi intentó ser un extremo, pero terminó siendo un ninja inesperado de las demarcaciones. ¡Ay, Montjuïc, cuántas historias de héroes y villanos guardas en tu césped!