Un partido donde ni el Betis es capaz de Betizmatizar…

Suenan los clarines en el Estadio Olímpico, y Hansi Flick, el cerebro detrás del Barcelona versión 2025, ha desplegado su ejército con inteligencia milimétrica. Como si de un episodio de «Supercampeones» se tratara, Gavi, el chico maravilla andaluz, es la gran sorpresa, y ocupa la mediapunta de Dani Olmo. Flick confía en él como en un mago con su varita. Ferran, el héroe de los extremos, tiene permiso oficial para seguir haciendo de las suyas por la banda izquierda. Y hablando de magia, el portero azulgrana quiere mantener su portería cerrada como la caja fuerte de un banco suizo.

El partido se parece más a una película de acción que a un simple juego. Koundé, el guardián de la defensa, sigue inamovible como una estatua en Las Ramblas. Cubarsí, ese joven que debutó contra el Betis como Harry Potter en su primer Quidditch, también está de regreso en el verde. Contraataca al Betis como si aún tuviera la imagen de su primer partido en bucle. Y De Jong empieza el encuentro tan dulce que hasta los churros del estadio se ponen celosos.

El toque final viene de la mano de Lewandowski, quien persigue el Pichichi con una sonrisa colgate y un hambre de goles digna de un león marino. Lleva 25 en su cuenta personal, y quiere dejar a Mbappé preguntándose si alguna vez fue realmente segundo. Todo esto con el Real Madrid dando tumbos tras su desliz contra el Valencia y Hansi Flick tiñendo el partido con pequeños retoques como si fuera un chef en su restaurante estrella Michelin. ¿Podrá Betis frenar este tsunami azulgrana? ¡Habemus partido legendario!