Vuelve el show de goles y misterios en Champions…

Prepárense para un nuevo espectáculo digno de un blockbuster de Hollywood: el Barcelona y el Benfica vuelven a verse las caras y la cosa promete más emociones que un culebrón turco. La última cita fue un 4-5 digno de un guion de Quentin Tarantino, con el Barça remontando más que un jubilado en un bingo. Raphinha fue el héroe de la película con un gol en el minuto 96 que desató la locura azulgrana.

Ahora, como si estuvieran reviviendo el Día de la Marmota, las ‘Águilas’ se cruzan de nuevo en el camino culé tras un periplo épico para despedir al Mónaco en octavos. El Benfica ha tenido más altibajos que una montaña rusa en feria, con el baile de entrenadores de Roger Schmidt a Bruno Lage que podría hacerle la competencia a cualquier serie de Netflix. Pero no se dejen engañar: aunque en el banquillo se sientan como en un reality, el equipo sigue fiel a su esquema táctico.

En el cuadro benfiquista, la lesión de Di María ha dejado a sus fans con más incertidumbres que esperando el final de Lost. ‘El Fideo’, a sus 37 años, sigue siendo una máquina de goles y asistencias; parece que la edad es solo un número para él.

Sin embargo, mientras Di María descansa, Vangelis Pavlidis ha puesto sus botas en modo turbo: ya lleva 16 goles, de los cuales 9 son de los últimos 8 partidos. A los blaugranas, les hizo un ‘hat-trick’; no sabemos si para impresionar o por pura diversión. Y hablando de talentos, Andreas Schjelderup se ha revelado como una amenaza ambulante junto a Álvaro Carreras, una dupla letal que cualquier defensa desearía ver solo en YouTube.

Aun así, al Benfica no se le da bien cuando las cosas se ponen rápidas. Parece que tienen una predilección por el drama más que por un juego calibrado. Les cuesta manejar las transiciones rápidas, algo que Lamine Yamal y Raphinha aprovecharán como si les hubieran prometido churros gratis.

Atentos al desenlace de esta historia que comenzará en un infernal Da Luz, donde las pasiones, y quizá algún que otro insulto desde la grada, estarán a flor de piel. No olvidemos que la vuelta será en el fortín del Camp Nou, donde el Barça podrá lucirse ante su público. La eliminatoria promete fuegos artificiales en forma de goles, intensidades y… ¿quién sabe si algún nuevo pique en los túneles? Échenle palomitas, que esto promete.