El silencio azulgrana: ¿estrategia secreta o meditación zen?…

Parece que el Barcelona ha decidido practicar el noble arte del guardar silencio, casi como si estuvieran participando en un concurso de quién puede aguantar la respiración más tiempo. Mientras LaLiga agita sus pompones legales más altos que nunca, el club azulgrana espera en plan maestro de ajedrez a que el Consejo Superior de Deportes mueva ficha. Según las sabias palabras de LaLiga, el Barça se ha quedado más seco que el Sahara en cuanto a ‘Fair Play’ financiero. Y todo porque LaLiga dice que la venta de los palcos vips del Camp Nou no tiene más validez que una promesa de ayuno de un chocolate en pleno enero.

Pero tranquilos, queridos culés, que el silencio del Barça no es eterno. Ellos confían en que el CSD les hará un guiño cómplice y le dará el visto bueno a las inscripciones de Dani Olmo y Pau Víctor. Porque si no, estos dos podrían encontrarse más tiempo en el banquillo que un aspirante a actor en su primer casting de Hollywood. Mientras, en el Reino de Can Barça, prefieren centrarse en su próximo enfrentamiento trepidante contra el Atlético de Madrid, ya que los dramas administrativos, por ahora, mejor dejarlos como suspense de fondo.

En un giro digno de una serie de Netflix, el Barça logró inscribir a Dani Olmo y Pau Víctor en enero gracias a un truco legal que dejó a todos con más dudas que un lunes sin café. Sin embargo, el CSD tendrá la última palabra, como el juez de línea en un partido. Tienen hasta el lunes para decidir si los jugadores pueden seguir bajo el manto azulgrana. La tensión es tan palpable que algunos dicen que Laporta ya está pensando en abrir su propia meditación guiada, solo para directivos de clubes de fútbol.