Íñigo Martínez y un contrato que parece una adivinanza
En el Camp Nou, la magia no solo está en el campo: fuera de él, el Barcelona intenta ejecutar movimientos más sorprendentes que los de Messi en sus mejores días para renovar a Íñigo Martínez. Deco, con su varita mágica de director deportivo, había previsto renovar al defensa casi como quien planea comprar el pan: fácil y sin complicaciones. Íñigo, con contrato renovable automática si juega el 60% de los partidos de la temporada… ¡parecía tenerlo todo hecho! Con 61 partidos posibles si los culés alcanzan las finales de la Champions y la Copa del Rey, Martínez necesitaba participar en 37 encuentros completos. Con 29 apariciones y un mini descuido incluido, parecía que iba directo hacia el premio. Pero ¡sorpresa! Cuando el Barça ya le había susurrado al oído que le renovarían de todas formas, independientemente de las matemáticas en el campo, se encontró con un obstáculo tan grande como la Cibeles: el Fair Play Financiero. Tras prolongar los contratos de sus jóvenes estrellas Araujo, Pedri, Gavi y Cubarsí, LaLiga ha dicho «espera, que esto no es tan sencillo». El Barcelona, cual equilibrista en un monociclo, busca ahora fórmulas mágicas entre bastidores para encajar a Íñigo en su puzle financiero. Mientras tanto, Íñigo toca la guitarra española, suave y paciente, en espera del «sí quiero» del Fair Play.