El éxtasis de Flick tras vencer al Atleti…

Hansi Flick, el nuevo mártir del fútbol, más conocido como el hombre que haría un castillo hinchable con sus palabras de tanto inflarlas, ha dejado claro que el pase a la final contra el Real Madrid en la Copa del Rey es como conseguir un postre de chocolate en medio de una dieta. «Valientes hasta el infinito y más allá», exclamó Flick, cual Buzz Lightyear en una versión futbolera, destacando que con un gol fue suficiente para convertir a su equipo en los gladiadores del balón.

El hombre del banquillo, que piensa que el Calderón es una especie de fortaleza invencible digna de un videojuego, admitió que meter un gol en ese estadio es como encontrar aparcamiento en el centro un sábado por la noche. Y, contra todo pronóstico, lo lograron dejando además la portería a cero, algo que según él solo ocurre cuando los astros se alinean o cuando el Atlético da una siesta inesperada.

Y así, Flick, el genio de la lámpara del fútbol, nos dejó una estancia dedicada al buen rollo y al «carpe diem» balompédico. Excusándose en que no vive en el pasado ni en el futuro, ni siquiera en el presente a veces, aseguró que de momento tienen la vista puesta en el Betis y no quiere ni imaginar cómo será el Clásico. Para él, centrarse en el partido a partido es tan crucial como beber un café en una mañana de lunes. Todo un filósofo en cuero y chándal que invita al mundo a soñar con el triplete, siempre que no le despierten antes de la siesta futbolística de la semana.