Revuelto táctico en el fútbol moderno…

En el mundo del fútbol, aquello de «pegarle donde duela» ha tomado una nuevo significado. Nadie sabe realmente quién manda: si el árbitro de toda la vida o su nuevo amigo robótico, el VAR. Ni los penaltis se salvan del caos; ahora el «penaltito» es el nuevo must del fútbol. ¡Y ni me hablen de los pisotones, la última tendencia!

La moda de sanciones tampoco se queda atrás. Ancelotti, por ejemplo, decidió convertirse en poeta del fútbol y soltó un «rigore inventato». Luego está el caso de Gayá, que con sus declaraciones se ganó cuatro cuentos para dormir. La justicia futbolística es tan variable que parece una novela de misterio.

¿Y qué hay de Vinicius? En un episodio digno de sitcom, el VAR y un comité decidieron jugar al «hagamos lo que queramos», quitándole la roja al jugador. Entre tanto comité, parece que para determinar una sanción primero hay que darle una vuelta en centrifugadora.

No se preocupen, que el fútbol es como una ensaladilla rusa: nadie sabe qué va a salir. La situación actual es como si mezcláramos todas las reglas en una batidora y le diéramos al botón sin mirar. Desde el Comité de Competición hasta el de Apelación, todos le sacan su puntito al caldero del fútbol.

De todas formas, la vida sin complicaciones sería aburrida. Quizás deberíamos dejar que los clubes elijan árbitro y crear un sistema de «culpable quien se escaquee de la crítica». ¿O es mucho pedir? Lo mismo sucede con las interpretaciones de los insultos en el campo; desde «fuck off» hasta «fuck you», el matiz es mínimo, pero la polémica no falta.

En fin, el fútbol está más revuelto que un partido de pretemporada. Ojalá algún día podamos despejar tantas incógnitas porque, aunque queramos, ¡el fútbol no viene con instrucciones de IKEA!