Los famosos nini de LaLiga…

Bienvenidos a la mágica Liga de jugadores invisibles: no están lesionados, no están de vacaciones en las Bahamas, pero ¿dónde demonios están? Llamen a Iker Jiménez, a Sherlock Holmes y a Carmen Sandiego, porque esta es la gran incógnita de LaLiga. Ansu Fati, con sus 165 minutos repartidos entre Champions y Copa, es el Houdini del Barcelona; parece que ha encontrado un escondite perfecto para evitar ser titular bajo el mando de Hansi Flick. Ni con una carta de recomendación de Papá Noel podría colarse en las alineaciones. Al menos, las redes sociales nos muestran que tiene excelentes habilidades de grabación mientras entrena, quizás planea su debut en Hollywood.

La situación en el Real Madrid no es menos misteriosa. Jesús Vallejo, ante la escasez de defensas, pensó que este era su momento. Pero ni con GPS logran encontrarlo en el campo. Su único rastro: 10 minutos contra el Alavés que se recordarán como el momento de mayor suspenso del partido. Quizás deberían lanzar una campaña de búsqueda antes de cada encuentro.

No muy lejos, su vecino Lemar del Atlético parece estar confundido entre recuperarse y recaer. Con más visitas a la enfermería que a las convocatorias, su regreso a las canchas es más esquivo que una oferta en el Black Friday. Mientras tanto, en el club Rayo Vallecano, Raúl de Tomás parece haber sido abducido por extraterrestres. Con su estatus de «desaparecido en acción» desde noviembre, su regreso es tan incierto como un pedido a domicilio en hora punta.

Álvaro Odriozola en la Real Sociedad tampoco se queda atrás. Su habilidad para camuflarse entre los suplentes es digna de un disfraz de Halloween. Las pequeñas lesiones parecen su vocación profesional más que un obstáculo futbolístico. Por otro lado, Fabrizio Angileri en el Getafe podría simplemente haberse olvidado del camino al estadio; mientras tanto, el club evalúa si le costaría menos enviarlo a la luna.

Finalmente, Suso en el Sevilla, que, tras renunciar a un exilio dorado en Arabia, parece haber optado por jugar a ser el «hombre invisible»: sin goles y con apariciones tan esporádicas que los aficionados suelen preguntarse si realmente lo vieron o si fue el efecto de un espejismo.

La solución para todos estos enigmas podría ser la incorporación de un detector de metales a las alineaciones, o quizás, un curso intensivo de cómo ser vistos y acertar en el campo. Pero, mientras tanto, estaremos aquí, esperando que estos jugadores nos sorprendan con una aparición estelar, o al menos, que publiquen algo divertido en redes sociales.