Fútbol, negocios y risas: el dilema de dos genios

Imagínate estar en los zapatos de Lionel Messi o Ronaldinho. ¿El problema? No son zapatos, son botas mágicas y brillan más que el sol de Barcelona. En 2003, un pequeño Messi empezaba a despuntar en el Barça mientras Ronaldinho ya hacía maravillas y dejaba boquiabiertos a los aficionados. Y así, en un chispazo del destino, en 2005, Ronaldinho celebró el primer gol de Messi llevándolo a caballito, como un auténtico mago que eleva a su aprendiz al estrellato.

Con dos premios al mejor jugador del mundo colgados en su salón, Ronaldinho decidió explorar el universo de los negocios. Mientras tanto, Messi acumula más trofeos que una tienda de souvenirs de la Torre Eiffel, incluyendo ocho Balones de Oro. Ahora, ambos titanes del fútbol han decidido expandir sus horizontes más allá de la cancha. Ronaldinho ha lanzado el Manual do Bruxo, una especie de Hogwarts futbolístico para jóvenes deportistas en Brasil, donde aprenderán desde pequeños a hacer pases que desafían las leyes de la física.

Por otro lado, Messi trae a Sao Paulo «The Messi Experience – A Dream Come True», una miscelánea de tecnología que hace sentir que estás viviendo dentro de un videojuego. La pregunta es: ¿quién no querría aprender los trucos de Ronaldinho o sentir que es parte de la realidad aumentada de Messi?

La experiencia de Ronaldinho promete que los finalistas serán recibidos por el mismísimo mago del fútbol, mientras que en la exposición de Messi, los visitantes pueden revivir sus momentos legendarios como si estuvieran en un estadio con entrada libre para gritar «¡Gooool!» Dicho así, parece que ser Messi o jugar como Ronaldinho no es un dilema, sino el sueño futbolístico definitivo.

Y, por si fuera poco, entre los ilustres colaboradores de Ronaldinho está Diego Vieira, el cerebro táctico que trabaja con futuros talentos del balón. Al final, los expertos coinciden: tanto Messi como Ronaldinho han dejado una huella imborrable dentro y fuera del campo. Lo que parecía un juego para ellos, es una inspiración para el resto.

Así que ahí lo tienes: si sueñas con driblar medio equipo rival o con hacer historia como Messi, las puertas están abiertas. Solo tienes que decidir si prefieres los malabares del mago o el reloj suizo del fútbol. En cualquier caso, ambos caminos están pavimentados con sonrisas y magia.