Un año libre de la camilla azulgrana…

Érase una vez, marzo de 2024, cuando Pedri, el mago de las bandas, desapareció de la pestañeante enfermería del Barcelona por un misterio que no se resolvía. Esa fue la última vez que nuestro canario predilecto visitó la fría mesa de San Mamés, dejando atrás los fantasmas del muslo rebelde que tanto lo incómodaba.

En un guiño del destino, Hansi Flick apareció como el alquimista que convirtió a Pedri en un superhéroe terrenal, eliminando de su vida la maldición de las lesiones. Desde entonces, ni el más pequeño resfriado, exceptuando una batalla perdida contra una temible gastroenteritis, ha logrado abatir al joven talento. Incluso una entrada más dura que la de su profesor de matemáticas en la Eurocopa no lo detuvo del todo.

El secreto del éxito de Flick suena a cuento chino, pero no lo es. Con un enfoque muy zen, el técnico alemão cambió el manual de instrucciones de Pedri: menos pesas y más gomas, y voilà, un milagro hecho futbolista. Pedri se siente como el protagonista de una película de los años 80, a punto de alcanzar sus mejores cifras. Dos goles más y será el nuevo Indiana Jones al estilo culé. Le deseamos que los besos al balón no se detengan antes del siguiente episodio.