El misterio del 3 de abril: Barça arriba, Atleti abajo…

Imaginemos que el Barça, en lugar de ser un equipo de fútbol, fuese un superhéroe al que nada ni nadie puede detener. El villano, conocido como Atleti, intentó usar su rayo cósmico de «derrota inminente» en las noches de Champions, pero el FC Barcelona, como Superman en chándal, simplemente se sacudió la pelusilla y continuó volando a la final de la Copa del Rey. ¿Su arma secreta? Lamine Yamal, que a los 17 años bombardea con regates como si tuviera el doble de edad y un pie de oro prestado de los dioses del fútbol.

Y en otra parte de la sitcom futbolera, tenemos al Atleti, el eterno aspirante que siempre parece estar a un cheesecake de ser el campeón absoluto. Aunque este año, su mejor guion fue quedarse «a tiro de penalti» del Real Madrid en Champions y «a escaso gol» del Barça en Copa. Parece que la suerte no quiso bailar con ellos, dejándolos como el pingüino sin sombrero en una fiesta de superhéroes.

No obstante, no levantemos antorchas contra el Atleti tan rápido. Ellos aún están en esa montaña rusa emocional llamada «reconstrucción». La banda izquierda necesita un facelift, Griezmann un café doble, y Simeone y Nelson Vivas puede que un carro de helados para disipar las penas de un tropezón de abril. Al parecer, en el fantástico mundo colchonero, el chándal no es la solución mágica, pero oye, tal vez el próximo año vengan con capa y antifaz.